Dos de las pricipales diferencias entre el gres y el porcelánico sin entrar en procesos de fabricación son la absorción de agua de los materiales y la dureza.

Según la zona donde vaya a ser instalado la absorción de agua se convierte en un factor decisivo, ya que si las temperaturas a las que está expuesto el material son bajo cero, se pueden llegar a producir roturas de las piezas debido a la congelación del agua absorbida. 
El GRES tiene un factor de absorción que oscila entre un 3% y un 6% y el PORCELÁNICO tan sólo tiene un 0,5% de absorción con lo que se convertiría en el material elegido sin duda para lugares fríos y húmedos.

Respecto a la dureza tampoco hay punto de comparación. Los procesos de fabricación de los materiales PORCELANICOS hacen que sean resistentes a la abrasión y a los impactos muy por encima del GRES.

Todo esto hace que los precios también sean diferentes, claro está. En un principio, para una vivienda familiar sería suficiente con un Gres, y para un local de mayor tráfico, una cocina, zonas exteriores etc., un porcelánico sería lo ideal.

Si lo que nos preocupa es la dureza y resistencia, existe un PORCELÁNICO especialmente diseñado para la resistencia a la abrasión y a impactos superiores. Es el llamado PORCELÁNICO TÉCNICO o PORCELÁNICO TODO MASA. Se distingue sobre todo porque el material con el que está hecha «la costilla», es decir, la base, es el mismo que la superficie esmaltada; es todo un bloque de material sometido a unas presiones de compactación y unas temperaturas de cocción superiores al resto. Este es el material idóneo para superficies industriales, colegios, cocinas profesionales, zonas de paso de mucho tráfico etc.

No obstante, las diferencias en los precios cada vez son menores y en la elección también entra cómo no, el factor «gusto de cada uno».